Cronica: Taller de teatro “KomuniKarte” (4-6-2025)
Hace ya algunos años del primer taller de teatro que organizó en Getxo la Asociación de Graduados del MBA . En aquella ocasión, se hizo en los locales de “Utopian”. El promotor dentro de la Asociación fue David Perez-Zamacona, que es el actual Presidente, y para mi fue un antes y un después en cuanto a mis capacidades de comunicación. Me sirvió para entender muy bien mis debilidades y fortalezas, que luego fui trabajando en sucesivos cursos y talleres de comunicación en público, algo que utilicé muy frecuentemente en mi vida profesional.
Ayer se realizó una nueva sesión de técnicas teatrales, orientadas a la comunicación. Esta vez, el trabajo lo realizó “Kabia teatro”, y una vez más, el promotor de la idea ha sido David Perez-Zamacona que continúa ligado a esta actividad.
Yo he estado en las dos experiencias. Han sido diferentes, aunque tienen bastantes temas comunes. Pero hay una realidad idéntica en ambas: desde que llegas, te están poniendo continuamente fuera de tu zona de confort, fuera de cualquier presupuesto que tengas sobre lo que allí se va a hacer.
Para empezar, el encuentro fue en el Centro Cívico de Rekalde, que tiene un buen auditorio, que al llegar estaba totalmente a oscuras con excepción del escenario, en el que solo había un ordenador con un mensaje muy claro: poneros cómodos y sentaros en silencio. Y por allí pululaba David, que sí estaba en silencio. Según fuimos llegando y encontrándonos con los otros participantes, como os podéis imaginar hicimos caso omiso de la indicación y nos fuimos saludando en animada charleta, que duró hasta que llegaron las últimas del grupo de 10 personas que íbamos a hacer el taller.
Cuando esto ocurrió, y ya un poco con la mosca detrás de la oreja, nos invitaron a sentarnos en la primera fila del auditorio. Entonces empezó la primera de las tres partes del taller.
El primer instructor fue el propio David. Llamó a aquel primer tiempo ”reconocimiento del escenario”. En realidad fue un compendio de ejercicios para buscar relajación, desconectar de lo que traíamos de la calle, y entrar en un universo paralelo muy desconcertante. No detallaré en concreto lo que hicimos para no hacer spoiler, pero puedo asegurar que David consiguió sacarnos de nuestra zona de confort, y nos puso en modo mental y físico para afrontar lo que nos esperaba después.
La segunda parte la dirigió Yolanda Bustillo, especialista en preparación de la voz. Lo cierto es que entre los diez formábamos un cuadro patológico a ese respecto. Teníamos desde gente afónica que hablaba bajito, o vocalizando mal. También los había (pocos) que lo hacían razonablemente bien. Una pista: “para comunicar bien, hay que abrir bien la boca”.
Los ejercicios de preparación de voz incluían mucho movimiento, y obligaban a ponerse en situaciones de cierto estrés interactuando con el grupo. Eran como juegos de teatro, entiendo que irreales en la vida normal pero muy eficaces para aprender a desenvolverse en situaciones de presión.
La instructora, Yolanda, además de buena técnicamente, tiene una manera de gestionar al grupo, dicho suavemente, “sin contemplaciones”. Escaquearse no es una opción, tampoco es el objetivo. Un consejo: cuanto antes aparques a tu yo de todos los días, y te integres en la acción, mejor te vendrá para sacar provecho a las enseñanzas del taller.
La tercera parte la cubrió Javier Liñera. Es también actor y desarrolló lo que tiene que ver con la operativa de la comunicación al público.
La dificultad de asimilar la práctica que estábamos haciendo iba in crescendo. El desconcierto se instaló entre nosotros. A un ritmo muy ágil, iba introduciendo ejercicios de exposición individual, combinando comunicación hacia un objetivo, hacia el grupo, individual y simultánea, en una sucesión que iba buscando el objetivo principal del taller: ser muy consciente de quién comunica, qué comunica y a quién se comunica. Creedme que no es nada fácil ser consciente de estas tres cosas, aparentemente sencillas, cuando estás subido a un escenario y la situación cambia constantemente. Desde luego, Javier es un maestro modificando ambientes, y adaptando situaciones teniendo en cuenta las características de cada “actriz/actor”. ¡Puedes llegar a desesperarte!
Llamarnos actrices y actores es descaradamente optimista, pero el taller fue tan bueno, que hubo momentos en los que te sentías realmente parte de una obra de teatro.
¿Dónde aplicar esto? Fácil. Cada día, en mil situaciones tenemos que adaptarnos a un escenario, a un público, y tenemos la necesidad de transmitir a este público algo que queremos que le llegue y lo entienda. Y no estoy hablando (solo) del trabajo.
No puedo menos que agradecer a David por su entusiasmo y esfuerzo en acercarnos este mundo tan especial, a mis compañeros de taller por su implicación y buen rollo, dejando en la puerta sus “yos” de cada día, y formando parte de “la compañía”. Y por supuesto a la Asociación de Graduados del MBA que ha hecho posible esta actividad, otra vez un auténtico acierto.
Eduardo Gimenez (promoción XVII)


