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La industria avanzada gana peso en Euskadi

Todos los organismos oficiales y empresariales destacan que el crecimiento de la economía vasca se sustenta en la industria, pero paradógicamente su peso sobre el PIB no se recupera. ¿Qué ocurre?

Los datos de cierre oficial del ejercicio 2016 por fin constatan que puede darse por terminada la crisis económica más larga de la historia reciente. El pasado año el valor del PIB vasco a precios de mercado, según el instituto estadístico Eustat, se situó en 71.575 millones de euros, cifra que supera los 69.648 millones alcanzados en 2008, año récord para la economía vasca hasta ese momento. Todos los agentes públicos, organismos oficiales y rganizaciones empresariales coinciden en recalcar que la recuperación económica se basa en la industria; sin embargo, esto no se refleja en las estadísticas oficiales. 

Antes de la crisis, la industria representaba un 25,3 por ciento del PIB vasco, y en 2016 su aportación se limita al 21,6 por ciento, lo que parece que podría dar al traste con los planes del Gobierno vasco de volver a situar a la Industria en ese 25 por ciento de la economía vasca, ya que se trata de un sector que por cada empleo directo que crea favorece el surgimiento de al menos otros tres puestos de trabajo en otros sectores.

En relación al empleo, la estadística muestra que como aún no se ha recompuesto el mercado laboral, no se ha recuperado el nivel de empleo previo a la crisis, el proceso está siendo más lento. Pero igualmente los valores estadísticos muestran una evolución paradójica como es que el empleo industrial no sólo no crece, sino que disminuye en la tarta total de trabajadores. Frente a un 24,43 por ciento anterior a la crisis, en 2016 su peso se ve reducido hasta el 20,46 por ciento, el más bajo de la serie histórica.

Si al margen de los grandes valores macroeconómicos de PIB, se analizan además las cifras de las asociaciones sectoriales clúster más industriales de Euskadi, como Máquina Herramienta, Componentes de Automoción, Energía, Aeronáutica, etc., se aprecian crecimientos intensos y continuados en los últimos años, convirtiéndose en los motores de la economía vasca. 

¿Qué está sucediendo? Según el viceconsejero de Industria del Gobierno vasco, Javier Zarraonandia, la respuesta es muy clara: la industria vasca como tal se está transformando, va cambiando hacia un modelo mucho más tecnológico y menos vinculado a los procesos tradicionales o pesados de transformación.

“Una cosa es la industria, la nueva industria, y otra los indicadores estadísticos”, señala Zarraonandia. En este sentido explica que los informes de organismos como el Instituto Vasco de Estadística (Eustat) o el Instituto Nacional de Estadística (INE) tienen que ajustarse a una serie de parámetros, de definiciones, de carácter internacional, que en muchos casos han quedado desfasados respecto de la evolución de los sectores económicos, alejándose de lo que es la nueva estructura económica y productiva que están propiciando las nuevas tecnologías y los nuevos servicios relacionados con la industria. “La industria tradicional pesada, la que existía hace 20 ó 30 años ya es historia y se ha generado un nuevo entramado de actividades, que debieran considerarse industriales, que las estadísticas no contemplan como industria, pero sin las cuales el sector productivo de hoy en día no podría funcionar. Por tanto, habría que ir a una nueva definición de industria; los organismos estadísticos internacionales deberían adaptarse y asimilar estos cambios para disponer de datos más completos y actualizados”.

Por tanto, para Zarraonandia la economía vasca no vive un proceso de “terciarización”, sino un avance sustancial de lo que se llama “industria avanzada” o “Industria 4.0”. En este sentido, indica que ahora no se puede entender la producción sin la digitalización, sensórica, la ingeniería o la conectividad, al tiempo que surgen nuevos servicios avanzados como la Realidad Virtual o Aumentada; la analítica del Big Data, la Ciberseguridad, etc.

Todos estas transformaciones y nuevas actividades “de servicios conexos, mucho más tecnológicas, que aportan gran valor añadido, no computan como industria a efectos estadísticos, sino como servicios”, se lamenta. En este contexto, el viceconsejero cuestiona lo difuso que resulta estadísticamente el sector servicios, que se ha convertido en un cajón de sastre en el que se incluyen desde los bares y pequeños comercios a los servicios avanzados de telecomunicaciones, o ingenierías, programación, etc.

Pero al margen de este efecto estadístico, Zarraonandia tiene muy claro que el sector productivo vasco está avanzando mucho hacia su modernización y empleo de las tecnologías 4.0.

Observatorio de Coyuntura Industrial 

El Observatorio de Coyuntura Industrial es un órgano integrado por el Departamento de Desarrollo Económico y las 17 asociaciones y clústeres sectoriales de Euskadi. En el balance de 2016, la gran mayoría de las asociaciones registró aumentos en sus pedidos, facturaciones y empleo, especialmente en el segundo semestre del año. En esta línea, aunque la previsión de crecimiento económico vasco se ralentiza ligeramente para 2017, todas las agrupaciones -incluyendo la castigada construcción- esperan incrementar o mantener su facturación, pedido, empleo, exportaciones y uso
de la I+D+i.
Los mayores incrementos de la actividad industrial se registran especialmente en los sectores de la biosalud, automoción, alimentación, energía y tecnologías avanzadas de fabricación, en los que entre el 80 y el 100 por ciento de las empresas de esos sectores prevén mejorar su actividad.

Durante 2016, el sector de Máquina-Herramienta y Tecnologías Avanzadas de Fabricación, según la asociación AFM, alcanzó en Euskadi una facturación de 1.496 millones, con un leve crecimiento, pero las perspectivas para este año son más que halagüeñas, ya que esperan crecer casi un 10 por ciento en ventas, tanto por los mercados internacionales, como por la demanda interna.

Otro sector de gran componente tecnológico es el Aeronáutico, que se agrupa a través de Hegan, facturó el pasado año algo más de 906 millones y sus perspectivas para este año son buenas, pero mucho más moderadas en crecimiento y sin grandes alegrías en empleo.

Por lo que se refiere al potente sector vasco de automoción, su asociación clúster Acicae destacó cómo el ejercicio 2016 fue récord para esta organización, con un nivel de facturación que alcanzó los 16.454 millones de euros, casi un 10 por ciento más que un año antes. Además, se crearon casi 1.500 empleos en Euskadi, llegando a los 38.019 puestos de trabajo en esta Comunidad, a los que habría que sumar las cerca de 40.000 personas que trabajan en las fábricas exteriores. Según el presidente de Acicae, José Esmoris, “el sector pasa por un momento de crecimiento a nivel mundial que estamos aprovechando para ser más competitivos y ganar cuota de mercado. A eso hay que sumarle nuestro grado de diversificación de clientes, productos y mercados, y el nivel de externalización cada vez mayor del sector”. Por ello, afirmó que el clúster espera seguir esa senda del crecimiento en 2017 con un incremento que como mínimo será del 3,4 por ciento con respecto a las cifras actuales.

En otro gran sector, el energético, su clúster engloba 352 empresas, y según los datos que facilitó al Observatorio su nivel de facturación rondó los 44.000 euros y unos 13.400 empleos en la Comunidad Autónoma vasca.  El pasado año mejoró los pedidos y este espera que el repunte sea mayor.

Fuente: Suplemento elEconomista País Vasco

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